Era un día soleado en el circo. Cuatro niñas, Ana, Mia, Lía y Sara, estaban muy emocionadas. "¡Mira, un trapecista!" dijo Ana. "¡Quiero volar como él!" exclamó Mia. "¡Yo también!" gritaron Lía y Sara.
El trapecista, con su gran sonrisa, dijo: "¡Vamos a jugar!" Las niñas saltaron de alegría. "¡Súbete a la red!", dijo el trapecista. Las niñas se subieron, ¡y brincaron! "¡Bum! ¡Bum! ¡Bum!" reían mientras caían en la suave red.
"¡Ahora yo!" dijo Lía, y se lanzó. "¡Sorpresa!" gritó el trapecista, y la atrapó en el aire. "¡Eres una estrella!" dijo Sara. "¡Más alto, más alto!" pedían las niñas.
El trapecista les enseñó a hacer piruetas. "¡Gira, gira!" reían todas. "¡Qué divertido!" dijeron. Al final del día, las niñas sonrieron felices. "¡El circo es mágico!" dijeron juntas.