Había una vez un caballo llamado Estrella. Estrella vivía en un hermoso prado lleno de flores. Un día, Estrella perdió su cintilla dorada. "Oh, mi cintilla, ¿dónde estarás?", relinchó Estrella con tristeza.
Decidió salir a buscarla. "¡Voy a encontrar mi cintilla!", dijo con valentía. Caminó por el prado y encontró a su amiga la mariposa. "¿Has visto mi cintilla dorada?", preguntó Estrella.
La mariposa movió sus alas y dijo: "No la he visto, pero puedo ayudarte a buscarla". Juntas, volaron sobre el prado. "¡Mira, Estrella! ¡Hay muchas flores!", dijo la mariposa.
"Sí, son hermosas", respondió Estrella. Pero seguían sin encontrar la cintilla.
Luego, llegaron al árbol sabio. "Árbol sabio, ¿sabes dónde está mi cintilla?", preguntó Estrella. El árbol sonrió y dijo: "La cintilla está en el lago, donde brilla el sol".
"¡Gracias, árbol!", exclamó Estrella. Corrieron hacia el lago. Cuando llegaron, vieron la cintilla dorada flotando en el agua. "¡La encontré!", gritó Estrella feliz.
Estrella aprendió que, con amigos y valor, todo se puede encontrar. "Gracias, mariposa", dijo Estrella con una gran sonrisa. Y así, Estrella y su amiga regresaron al prado, felices y llenas de aventuras. Fin.