En la granja, un pequeño niño llamado Tomás mira por la ventana. ¡Es otoño! Las hojas son de colores: rojas, amarillas y naranjas. Tomás dice: “¡Mira, mamá! ¡Las hojas caen!”.
Su mamá sonrĂe y le responde: “SĂ, Tomás. Las hojas caen porque el otoño llegĂł. Vamos a recogerlas”.
Tomás corre al jardĂn. “¡Vamos, mamá!”, grita. Juntos, recogen las hojas. Tomás agarra una hoja roja y dice: “¡Es bonita!”. Su mamá asiente: “SĂ, es muy bonita. Las hojas son un regalo del otoño”.
Luego, ven los calabazas. Tomás toca una. “¡Gorda!”, dice riendo. Su mamá rĂe tambiĂ©n: “SĂ, las calabazas son para hacer sopas ricas”.
Al final del dĂa, Tomás y su mamá tienen un montĂłn de hojas y calabazas. “¡Gracias, otoño!”, dice Tomás. “¡Hasta luego!”.
El otoño es mágico y lleno de color. ¡Tomás lo ama!