La Rana Saltarina y el Pequeño Conejo
Érase una vez en un hermoso estanque, una rana llamada Rita. Rita era una rana saltarina, siempre llena de energía. Un día, mientras saltaba de una hoja a otra, conoció a un pequeño conejo llamado Carlos.
“¡Hola, Carlos! ¿Quieres jugar?” preguntó Rita con una gran sonrisa.
“¡Sí! Me encanta jugar,” respondió Carlos, moviendo sus orejas.
De repente, apareció una tortuga llamada Tula. “Hola, amigos. ¿Puedo jugar con ustedes?” preguntó Tula, con su voz suave.
“¡Claro, Tula! Juguemos a saltar,” dijo Rita emocionada.
Los tres amigos comenzaron a saltar. Rita saltaba alto, Carlos corría rápido y Tula movía sus patas con cuidado. Todos se reían y se divertían.
“¡Mira cómo salto!” gritó Rita, haciendo un gran salto.
“¡Yo puedo correr más rápido!” dijo Carlos, tratando de alcanzar a Rita.
Tula, aunque más lenta, sonrió y dijo: “Cada uno es especial a su manera.”
Al final del día, todos estaban cansados pero felices. “Gracias por jugar,” dijo Carlos.
“Sí, jugar juntos es lo mejor,” añadió Rita.
“Siempre somos amigos,” dijo Tula con ternura.
Y así, aprendieron que cada uno es especial, y lo importante es disfrutar juntos. Fin.