En un circo lleno de colores, habĂa una niña llamada Lila. Lila tenĂa dieciocho meses y una gran sonrisa. Un dĂa, el circo estaba muy ocupado. El funámbulo, que se llamaba Tito, estaba preocupado.
—¡Ay, no! —decĂa Tito—. ¡Mi hilo se ha enredado!
Lila, con su peluche en la mano, se acercĂł y dijo:
—¡Ayuda, Tito!
Tito sonriĂł.
—¡SĂ, Lila! ¡AyĂşdame!
Lila mirĂł el hilo. Era largo y rizado. DecidiĂł desenredarlo.
—¡Tira, tira! —decĂa Lila, riendo.
DespuĂ©s de un rato, ¡plop! El hilo estaba libre. Tito saltĂł de alegrĂa.
—¡Gracias, Lila! —exclamó Tito—. ¡Eres una gran ayudante!
El circo se llenó de risas. Lila aplaudió y todos los artistas dieron un gran espectáculo.
—¡Viva el circo! —gritó Lila feliz.
Y el circo brilló aún más con su risa.