Sofía camina en el parque. Las hojas son de colores. Son amarillas y naranjas.
—¡Mira, mamá! —dice Sofía—. ¡Las hojas caen!
Su mamá sonríe.
—Sí, Sofía. Es otoño. Las hojas se van a dormir.
Sofía recoge una hoja. Es crujiente.
—¡Oh! ¡Es linda! —exclama Sofía.
—Sí, es muy bonita —responde su mamá—. Podemos hacer una manualidad con ella.
Sofía ríe.
—¡Sí! ¡Hagamos algo divertido!
Juntas, regresan a casa. El otoño es mágico. Las hojas, los colores, la risa.
—¡Gracias, mamá! —dice Sofía.
—Siempre, mi amor —responde su mamá.
Y así, Sofía aprende a amar el otoño.