El Elefante y la Estrella Brillante
Había una vez un elefante llamado Elio. Elio era muy grande y tenía orejas enormes. Un día, mientras paseaba por la selva, miró hacia el cielo. "¡Mira esa estrella!", exclamó Elio. La estrella brillaba con fuerza.
"¿Quién eres tú?", preguntó Elio, alzando su trompa.
"¡Soy Estela, la estrella brillante!", respondió la estrella con voz suave. "Vivo muy lejos, pero te veo desde aquí."
Elio sonrió. "¿Por qué brillas tanto?"
"Brillo para iluminar la noche y ayudar a los que están perdidos", dijo Estela. "¿Tú también quieres ayudar?"
El elefante pensó un momento. "¡Sí! Quiero ayudar a mis amigos."
"Entonces, mira con atención", dijo Estela. "Cuando alguien necesite ayuda, tú puedes ser su luz."
Elio se sintió feliz. "¡Seré su luz!", gritó emocionado.
Esa noche, oyó un llanto. Era un pequeño pájaro. "¡Ayuda! Estoy asustado", dijo el pájaro.
Elio se acercó. "No temas, pequeño amigo. Estoy aquí", dijo con una voz suave. Usó su trompa para iluminar el camino. "Sígueme."
El pájaro miró a Elio. "Eres como una estrella", dijo. "Gracias, Elio."
Elio sonrió y se sintió muy orgulloso. "Siempre ayudaré a mis amigos", prometió.
Desde ese día, Elio aprendió que ayudar es como brillar. Y así, el elefante y la estrella se hicieron amigos.
Moraleja: Ayudar a los demás te hace brillar como una estrella.