El erizo y la luna
Érase una vez un pequeño erizo llamado Hugo. Hugo vivĂa en un bosque lleno de flores y árboles altos. Una noche, mientras miraba las estrellas, vio a la luna brillar.
—¡Hola, Luna! —gritó Hugo, moviendo sus pequeñas patas.
—¡Hola, Hugo! —respondió la luna con una voz suave como el viento—. ¿Por qué me miras?
—Eres tan bonita. Quiero tocarte —dijo Hugo, soñador.
—No puedes tocarme, pequeño. Pero puedes brillar como yo —dijo la luna.
—¿Cómo? —preguntó Hugo, curioso.
—Sé amable y ayuda a tus amigos —respondió la luna.
Hugo decidiĂł ayudar a sus amigos del bosque. AyudĂł a una mariposa a encontrar su camino y a un pajarito a construir su nido.
Esa noche, la luna sonriĂł.
—¡Hugo, ahora brillas! —dijo la luna.
Y desde entonces, Hugo siempre ayudĂł a sus amigos.
Moraleja: La bondad hace que brillemos como las estrellas.