—¡Hola, niños! —dijo Pablo, el futbolista. Tenía una gran sonrisa y una camiseta brillante.
—¡Hola, Pablo! —gritaron Ana y Luis, sus amigos.
—¿Te gusta el fútbol? —preguntó Pablo.
—¡Sí! —dijeron Ana y Luis, saltando de alegría.
—El fútbol es muy divertido. —explicó Pablo—. Corres, pateas el balón y haces goles.
—¿Cómo se hace un gol? —preguntó Luis, curioso.
—Es fácil. —dijo Pablo—. Primero, miras la portería. Luego, pateas fuerte. ¡Y gol!
—¡Quiero intentar! —dijo Ana.
—¡Vamos a jugar! —dijo Pablo.
Los tres amigos fueron al parque. Pablo mostró cómo patear el balón.
—¡Mira! —dijo Pablo, pateando el balón.
—¡Guau! —gritaron Ana y Luis.
—Ahora tú, Ana.
Ana corrió, pateó y… ¡gol!
—¡Lo lograste! —gritaron los dos.
—El fútbol es genial. —dijo Pablo, sonriendo.
—¡Sí! —dijeron Ana y Luis.
Y así, todos se divirtieron jugando al fútbol.