Un hombre llamado Pablo ama el fútbol. ¡Le encanta jugar! Todos los días, Pablo va al parque a patear la pelota. “¡Mira, mira!” dice Pablo. “¡Voy a hacer un gol!”
Pablo corre, salta y patea. “¡Goooool!” grita con alegría. Los niños del parque lo ven y se acercan. “¿Puedo jugar contigo?” pregunta una niña. “¡Claro que sí!” responde Pablo con una sonrisa.
“¿Te gusta el fútbol?” pregunta Pablo. “¡Sí! ¡Es divertido!” dicen los niños. “¿Quieres aprender a jugar?” Pablo les enseña a pasar la pelota. “Así, así. ¡Patea fuerte!” dice.
Los niños ríen y corren. “¡Eres un gran jugador!” dice un niño. “¡Yo quiero ser como tú!” Pablo sonríe. “Puedes serlo. Solo hay que practicar y disfrutar.”
Pablo siente alegría. “El fútbol es amor, es amistad. ¡Vamos a jugar juntos!” Y así, todos juegan y se divierten, aprendiendo y soñando. ¡El fútbol une corazones!