María se pone sus zapatillas rojas. “¡Listo!”, dice sonriendo. Corre al campo de fútbol. El sol brilla y la hierba es suave. “¡Toc-toc!”, suena el balón cuando María lo patea. Juega con sus amigas. Todos ríen, “¡Ja, ja, ja!”.
María corre rápido. “¡Mira mi pase!”, dice. Pasa el balón. “¡Hop!”, la pelota vuela y llega a su amiga Ana. Todos aplauden. “¡Bravo!”. Ana da las gracias. Juegan juntas, pasan el balón, corren y saltan.
Un niño cae, “¡Ay!”. María va rápido y le ayuda. “¿Estás bien?”, pregunta. El niño sonríe, “Sí, gracias”. Todos siguen jugando. María mete un gol. “¡Gooool!”, gritan todos.
Al final, todos se sientan en círculo. María dice: “Jugar es divertido. Lo mejor es jugar juntos y ayudarnos”. Todos chocan las manos, “¡Chas chas!”.
María guarda su balón y dice adiós. Todos están contentos. El fútbol es para compartir y sonreír.
Siempre es bonito ayudar y jugar juntos.