El pequeño cerdito soñador
Érase una vez un pequeño cerdito llamado Pipo. Pipo vivĂa en una bonita granja, donde el sol brillaba como un gran oro en el cielo. TenĂa un gran sueño: querĂa volar como los pájaros. Cada mañana, Pipo miraba al cielo y decĂa:
—¡Quiero volar, quiero ser libre!
Un dĂa, su amiga la gallina, Clara, se acercĂł y le preguntĂł:
—¿Por qué quieres volar, Pipo?
Con ojos brillantes, Pipo respondiĂł:
—Quiero sentir el viento en mi cara y ver el mundo desde arriba.
Clara sonriĂł y dijo:
—Pero Pipo, los cerdos no pueden volar.
Pipo suspirĂł y mirĂł su sombra en el suelo. De repente, una ardilla llamada Tito apareciĂł brincando.
—¡Hola, Pipo! —saludó Tito—. ¿Qué te pasa?
—Quiero volar, Tito —dijo Pipo con tristeza.
—¡Pero tú puedes volar de otras maneras! —exclamó Tito—. Puedes soñar y usar tu imaginación.
Pipo se quedĂł pensando. Entonces, Clara sugiriĂł:
—¡Hagamos un juego! Imaginemos que volamos.
AsĂ que los tres amigos se tumbaron en la hierba fresca y miraron las nubes.
—¡Mira! Esa nube parece un barco —dijo Clara.
—Y esa otra, un pez volador —añadió Tito.
Pipo sonriĂł. Se dio cuenta de que, aunque no podĂa volar fĂsicamente, podĂa explorar el cielo con su mente.
—¡Gracias, amigos! —dijo emocionado—. Volar no es solo en el aire, ¡también es soñar!
Y desde ese dĂa, Pipo soñó con volar en cada momento, sintiendo que realmente era libre.
Moraleja: A veces, los sueños no necesitan alas, solo un poco de imaginación.