El circo divertido
Era un día soleado. Un pequeño niño llamado Lucas estaba muy emocionado. ¡Iba al circo! Sus ojos brillaban como estrellas.
—¡Mira, mamá! —gritó Lucas—. ¡El circo está aquí!
Llegaron a la entrada. Había un gran letrero que decía "Circo de los sueños". Lucas sonrió. Entraron y vieron muchos colores, luces y risas.
—¡Mira ese hombre! —dijo Lucas, señalando a un contorsionista. El hombre se llamaba Señor Flexi. Era muy divertido.
—¡Hola, Lucas! —saludó el Señor Flexi, mientras se estiraba como un chicle—. ¿Quieres ver mi truco?
—¡Sí, sí! —exclamó Lucas, saltando de alegría.
El Señor Flexi se giró y se metió en una caja pequeña. ¡Era increíble!
—¡Ay, ay, ay! —gritó Lucas—. ¡Es un mago!
El Señor Flexi salió de la caja, pero esta vez, ¡tenía un sombrero gigante!
—¡Mira esto! —dijo el Señor Flexi, mientras hacía piruetas—. ¡Soy un sombrero volador!
Lucas se reía tanto que casi se cae.
—¡Eres muy divertido! —dijo Lucas, riendo.
El Señor Flexi hizo una última pose. Se puso los pies detrás de la cabeza y dijo:
—¡Soy un pretzel!
—¡Un pretzel! —gritó Lucas, riendo sin parar.
La mamá de Lucas también se reía.
—Gracias, Señor Flexi. —dijo—. ¡Eres el mejor!
Lucas y su mamá aplaudieron. Todos en el circo estaban felices. Era un día lleno de risas y magia. ¡El circo era realmente un lugar especial!