Marta es una niña de dos años. Un día, Marta va al parque con su papá. "Mira, papá," dice Marta, señalando los árboles. "Las hojas cambian de color."
"Sí, Marta," responde su papá con una sonrisa. "Es otoño. Las hojas son rojas, amarillas y naranjas."
Marta corre por el parque, pisando las hojas caídas. "¡Escucha, papá! ¡Crac, crac!" ríe Marta mientras salta sobre una pila de hojas.
"Las hojas hacen crac," dice su papá. "¿Te gusta el sonido, Marta?"
"Sí, papá. Me gusta mucho," dice Marta, recogiendo hojas. "Voy a hacer un dibujo."
Marta se sienta en el suelo, rodeada de hojas de colores. "Rojo, amarillo, naranja," dice mientras coloca las hojas en un papel.
"¿Qué dibujas, Marta?" pregunta su papá, curioso.
"Dibujo un árbol," dice Marta. "Un árbol grande y bonito."
Su papá observa el arte de Marta. "Es un árbol muy bonito, Marta. Me gusta mucho."
Marta sonríe feliz. "Gracias, papá. El otoño es bonito."
"Sí, Marta," dice su papá, abrazándola. "El otoño es muy bonito. Y tú también eres una gran artista."
Marta ríe y sigue jugando con las hojas. "Rojo, amarillo, naranja," repite, disfrutando del parque y del otoño.
La historia de Marta enseña que el otoño es un tiempo especial lleno de colores y sonidos. Marta aprende a ver la belleza en las pequeñas cosas y a disfrutar de las estaciones. Fin.