La Aventura de la Gallina Clara
Había una vez, en un hermoso campo lleno de flores, una gallina llamada Clara. Clara era una gallina muy curiosa. Un día, mientras picoteaba granos en el suelo, escuchó un suave susurro.
—¡Hola, Clara! —dijo un pequeño ratón llamado Roco, que asomaba su cabecita entre la hierba.
—¡Hola, Roco! —respondió Clara con una sonrisa—. ¿Qué haces hoy?
—Estoy buscando un lugar donde jugar. —dijo Roco con una voz temblorosa—. Pero todo está muy oscuro y no sé por dónde ir.
Clara pensó un momento. Su corazón era tan grande como el cielo azul.
—No te preocupes, amigo —dijo Clara—. ¡Vamos a explorar juntos!
Los dos amigos comenzaron su aventura. Clara caminaba con paso firme, mientras Roco corría a su lado.
—Mira, Clara, ¡hay un arbusto lleno de fresas! —gritó Roco.
—¡Delicioso! —exclamó Clara—. Podemos comer y jugar.
Mientras disfrutaban de las fresas, Clara vio algo brillante en el suelo. Era un pequeño espejo.
—¡Mira, Roco! —dijo Clara—. ¿No es hermoso?
Roco miró y se sonrió.
—Sí, Clara. ¡Eres tan bonita!
Clara se sonrojó. Aprendió que ser bella es más que apariencia; es ser buen amigo.
Y así, en su pequeño mundo, Clara y Roco continuaron sus aventuras, siempre juntos, siempre felices.
Moraleja: La verdadera belleza está en la amistad y en ser amable con los demás.