Había una vez un pequeño gato llamado Miau, que vivía en un acogedor barrio lleno de flores de colores. Miau era un gato curioso y juguetón. Un día, mientras exploraba, se encontró con una mariposa brillante.
—¡Hola, mariposa! —dijo Miau—. ¿Quieres jugar conmigo?
—¡Hola, Miau! —respondió la mariposa—. Claro, pero primero hay que encontrar a nuestro amigo el perro.
Miau, emocionado, dijo:
—¡Vamos a buscarlo!
Así que volaron juntos hasta un parque cercano y encontraron a un perro llamado Ladrido, que estaba bajo un árbol.
—¡Ladrido! —gritó Miau—. ¡Ven a jugar!
—¡Hola, amigos! —respondió Ladrido—. ¿Qué juegos haremos hoy?
Y así, los tres amigos jugaron a saltar y correr. Al final del día, Miau dijo:
—¡Jugar es divertido, pero tener amigos es mejor!
Y desde ese día, Miau, la mariposa y Ladrido siempre jugaron juntos, recordando que la amistad es el mejor juego de todos.