Parte 1
La tortuga Tota despertó con ganas de pasear. Sonrió. "Hoy voy a ver a mis amigos", dijo. Se puso su pañuelo azul y salió.
En el prado encontró al conejo Coco. "Hola Tota, ¿vas a la fiesta del lago?" preguntó Coco.
"Sí, voy a la derecha", dijo Tota.
Coco señaló. "Allí está la derecha." Tota caminó... hacia la izquierda. Coco la miró y se rió: "¡Tota, vas a la izquierda!"
"¿La izquierda?" dijo Tota, confundida. "¿O la derecha?" Se rió también, porque le gustaba la confusión.
Parte 2
En el camino apareció la gallina Gigi con un sombrero. "Buenas", dijo Gigi. "Sigue la derecha."
Tota inclinó la cabeza. "¿Derecha?" tocó su pañuelo. "O... ¿izquierda?" y se fue dando vueltas.
Gigi cacareó: "¡Tota, estás bailando con las direcciones!" Todos rieron. La tortuga sonrió y siguió el baile sin darse cuenta.
Más adelante, el pato Pipo le mostró un mapa. "Mira, aquí está la derecha y aquí la izquierda", explicó Pipo.
Tota miró el mapa con sus ojos redondos. "Pipo, mis direcciones hacen cosquillas en mi cabeza", dijo.
"Vamos despacio", dijo Pipo. "Te acompaño." Y Pipo nadó y caminó al lado de Tota.
Llegaron a un cruce donde el zorro Zazu vendía limonada. "¿A dónde van?" preguntó Zazu.
"A la fiesta del lago", dijo Tota. "Creo que por la derecha. O por la izquierda."
Zazu sonrió con sus dientes finos. "Qué divertido. Podemos ir juntos. Yo conozco el atajo que canta."
En cada giro, Tota decía "derecha" y doblaba a la izquierda. O decía "izquierda" y doblaba a la derecha. Los amigos aplaudían. La confusión se convirtió en risa. Era un paseo lleno de sorpresas.
Cerca del lago, todos se sentaron. La música empezó. "¡Tota, has llegado!", gritó Coco.
Tota suspiró feliz. "Gracias por venir conmigo", dijo.
"Nos reímos mucho", dijo Gigi.
"Y aprendimos a aceptar las vueltas de Tota", añadió Pipo.
La fiesta fue dulce. Tota bailó lento y los demás a su ritmo. Al final, la tortuga cerró los ojos, sintió calor en el corazón y pensó: me quieren tal como soy. Todos se fueron a casa cantando. La noche fue suave y tranquila.