Parte 1
En el bosque de los Pinos Saltarines vivía Hugo, un erizo pequeñito con patas rápidas y nariz curiosa. A Hugo le encantaban… las listas. ¡Listas para todo!
Esa mañana sacó una hoja y un lápiz mordisqueado.
“Lista número uno: cosas que no sirven para nada”, dijo Hugo muy serio.
Escribió: “1. Contar nubes con forma de patata. 2. Medir el viento con una cuchara. 3. Guardar un estornudo en un bolsillo”.
Pasó Lola la ardilla, con una bellota en la cabeza como sombrero.
“¿Qué haces, Hugo?”
“Una lista importante”.
Lola miró el papel y se rió: “¡Eso es rarísimo!”
“Gracias”, dijo Hugo, orgulloso.
Luego llegó Paco el pato, caminando como si sus patas hicieran “plaf, plaf”.
“¿Tienes una lista de charcos bonitos?”
“Todavía no”, dijo Hugo. “Pero puedo hacer una: ‘charcos que saludan'”.
“¡Cuac!”, respondió Paco, encantado.
Parte 2
De repente, se oyó un “¡Ay!” suave. Era Mina la ratoncita.
“Mi queso… bueno, mi trocito de pan… se cayó en un agujero”, susurró.
Hugo sacó otra hoja.
“Lista número dos: ideas para sacar un pan del agujero sin meter la nariz.”
Escribió rápido: “1. Soplar como dragón de juguete. 2. Pedirle a una hoja que sea ascensor. 3. Usar una cuerda de espagueti imaginario.”
Lola se acercó al agujero. “Yo puedo bajar una rama”.
Paco miró alrededor. “Yo puedo traer agua para que flote.”
Mina levantó sus bigotes. “Yo puedo… animar fuerte: ‘¡Pan, pan, pan!'”
Hugo pensó. “¡Y yo puedo hacer la lista de lo que estamos haciendo!”
Todos se miraron. Lola dijo: “Hugo, mejor ayuda con las patas.”
“Sí, sí, con patas”, dijo Hugo, guardando el lápiz.
Entre los cuatro, bajaron una ramita como si fuera un tobogán. Paco echó un poquito de agua con su pico. El pan subió despacito, como un barquito. Mina lo agarró con cuidado.
“¡Funcionó!”, chilló Mina.
Parte 3
Hugo sacó su papel otra vez, feliz.
“Lista número tres: cosas que sí sirven.”
Escribió: “1. Ramitas. 2. Picos de pato. 3. Risas. 4. Amigos.”
Paco chapoteó en un charco y salpicó, pero poquito.
“Eso va en la lista”, dijo Lola.
“Lista número cuatro: salpicaduras pequeñitas”, añadió Hugo.
Mina mordió su pan y sonrió. “Gracias.”
Hugo guiñó un ojo. “De nada. Y… mañana haré una lista de listas.”
“¡Qué idea tan inútil!”, dijo Paco.
“Perfecto”, respondió Hugo, y todos rieron suave bajo los pinos.