En la selva verde y brillante, un pequeño velociraptor llamado Rápido corría feliz. Rápido tenía plumas suaves y brillantes. Le encantaba jugar y explorar. Un día, mientras corría, escuchó un sonido extraño.
—¿Quién está ahí? —preguntó Rápido, con curiosidad.
De detrás de un gran árbol, apareció una amigable triceratops llamada Trixie. Trixie tenía tres cuernos y una gran sonrisa.
—¡Hola, Rápido! —dijo Trixie—. Estoy buscando flores. ¿Quieres ayudarme?
—¡Sí! —exclamó Rápido, saliendo a saltar.
Los dos amigos empezaron a buscar flores. Encontraron flores rojas, flores azules y flores amarillas. Rápido decía:
—¡Mira, Trixie! ¡Una flor amarilla!
—¡Es hermosa! —respondió Trixie, feliz.
Mientras buscaban, Rápido y Trixie se contaban historias. Rápido dijo:
—En la selva hay muchos secretos.
Trixie asintió y dijo:
—¡Sí! ¡Vamos a descubrirlos juntos!
Y así, Rápido y Trixie siguieron explorando, riendo y jugando, llenos de alegría en su mágica selva prehistórica. ¡Qué gran día de aventuras!