En la tierra de los dinosaurios, vivía un pequeño tricératops llamado Tito. Tito tenía tres cuernos y una sonrisa grande. Un día, al despertar, escuchó un “toc-toc” muy suave. Tito miró y vio a su amiga Tina, la triceratops, saltando entre flores. “¡Hola, Tito!”, dijo Tina. “¡Vamos a jugar!”
Tito y Tina caminaron por el bosque. De pronto, escucharon un “crac-crac”. Era Dino, el diplodocus, moviendo su cola larga. “¡Hola, amigos!”, dijo Dino. “¿Jugamos juntos?”
“¡Sí!”, respondieron Tito y Tina. Los tres amigos corrieron entre árboles, “hop-hop” por las piedras y “plaf-plaf” en los charcos de agua. Jugaban y reían, “ja-ja-ja”, bajo el sol.
Tito encontró una flor muy grande. “¡Mira, Tina! ¡Mira, Dino!”, dijo. Todos olieron la flor. “¡Huele rico!”, dijeron. De repente, escucharon un “plop-plop”. Era la lluvia. Tito dijo: “Vamos bajo la hoja grande”. Todos se taparon juntos y esperaron. Pronto salió el sol y un arco iris apareció.
Tito sonrió y abrazó a sus amigos.
Es bonito jugar y cuidar a los amigos juntos.