En un bosque grande, vive un pequeño velociraptor llamado Dino. Dino es alegre y le gusta jugar. Un día, Dino escucha un “cric-crac”. Es un huevo que se rompe. ¡Sale un triceratops bebé! Dino dice: “¡Hola, amigo!”. El triceratops responde: “¡Hola! Me llamo Tino”.
Dino y Tino ven un río. El agua hace “glup-glup”. Dino dice: “Vamos a cruzarlo”. Tino responde: “¡Sí!”. Caminan juntos y el agua hace “chap-chap” bajo sus patas. Al otro lado, ven un árbol con frutas rojas. Dino dice: “¡Mira, frutas!”. Tino dice: “¡Qué rico!”.
Mientras comen, escuchan “rum-rum”. Es un diplodocus que busca sombra. Dino pregunta: “¿Quieres fruta?”. El diplodocus dice: “¡Sí, gracias!”. Comparten las frutas y todos se ríen. El sol brilla y el viento hace “fiu-fiu”.
Dino, Tino y el diplodocus juegan a saltar piedras. Hacen “hop, hop, hop”. El día es feliz y todos sonríen. Al final del día, Tino bosteza y dice: “Gracias, Dino. Eres un buen amigo”.
Dino sonríe y responde: “Siempre estoy aquí para ti, Tino”.
La amistad siempre nos hace más felices.