En el prado vive una conejita llamada Lila. Lila tiene orejas suaves y ojos brillantes. Llega la mañana de Pascua. El sol es amarillo. Las flores sonríen. Todo huele a primavera.
Lila recoge un cesto. Pone dentro huevos pintados. Usa colores rojo, azul y verde. Pinta con una hoja y con una ramita. Canta una canción corta. "Pinto, pinto", dice Lila. Los huevos brillan como caramelos.
Sus amigos vienen a jugar. Viene el pato Pipo. Viene la tortuga Tita. Viene el ratón Rulo. Todos traen flores y risas. Saltan en el césped. Huelen las flores. Miran los huevos. Cada uno cuida un huevo.
Lila es la que esconde los huevos. Los esconde en sitios bajos. Detrás de una piedra. Bajo una flor grande. Cerca del tronco de un árbol pequeño. Los amigos buscan con ojos grandes. Ríen cuando encuentran un huevo. "Mira", dice Pipo. "Lo encontré", dice Tita. Rulo da palmas con la cola.
Hay colores por todos lados. Las mariposas pasan. Un rayo de sol toca un huevo y lo hace brillar. Lila siente una alegría muy cálida. Entrega un huevo a cada amigo. Todos brindan con agua en vasitos de flor. Comen galletas en forma de conejos. El momento es suave y dulce.
Al final del día, el cesto está medio vacío. Nadie se queda triste. Lila abraza a sus amigos. Todos están contentos y cansados. La luna asoma y pone luz blanca en el prado. Es hora de dormir.
La amistad y la alegría hacen que cada día de fiesta sea más bonito.