En el bosque suave vive Lila, un dragón chiquitito y verde como una hoja de menta. Lila no echa fuego, echa burbujas que huelen a fresa. Hoy Lila quiere dormir, pero su almohada es una nube que siempre se mueve.
Lila se sube a la nube y dice: «Nube, quédate quieta, quiero dormir». La nube ríe y rueda despacio, suave como un suspiro. Lila da vueltas y, ¡plop!, cae en un charco de gelatina rosa. Lila se ríe. Sus patitas hacen “blup, blup” en la gelatina.
Un pajarito azul vuela y dice: «¿Necesitas ayuda, Lila?». Lila responde: «Sí, por favor». El pajarito trae una hoja grande. Lila se sube y la hoja flota, flotando, flotando, hasta la nube blandita.
La nube ahora está tranquila. Lila bosteza, se estira, y dice: «Gracias, pajarito». El pajarito canta una canción muy suave, y la nube baila despacio, despacio, como una cuna en el cielo.
Lila cierra los ojos. Sueña con burbujas de colores y risas suaves.
Dormir es más bonito cuando tienes amigos cerca y todo termina bien.