Lucas, Tomás y Miguel son tres amigos. Ellos juegan en el parque. El sol brilla. Las flores son de colores.
—¡Mira, Lucas! —dice Tomás—. ¡Una mariposa!
—¡Qué bonita! —responde Lucas—. ¡Vamos a seguirla!
Los tres amigos corren. Ríen y saltan. La mariposa vuela alto.
—¡Yo la atraparé! —grita Miguel.
—¡No, yo! —dice Tomás.
Pero la mariposa vuela lejos. Los amigos se detienen. Están un poco tristes.
—No importa —dice Lucas—. Podemos jugar a otra cosa.
—Sí, ¡juguemos a las escondidas! —sugiere Tomás.
Cuentan hasta diez. Lucas se esconde detrás de un árbol. Tomás cuenta y busca. Miguel ríe.
—¡Te encontré, Lucas! —grita Tomás.
Luego, es el turno de Miguel. Se esconde. Lucas y Tomás buscan.
—¿Dónde está Miguel? —pregunta Tomás.
—¡Miren! —dice Lucas—. ¡Está detrás del arbusto!
Los amigos se ríen. Juegan hasta que el sol se esconde.
—Gracias, amigos —dice Miguel—. Me siento feliz.
—Yo también —responde Lucas—. La amistad es divertida.
Los tres amigos se abrazan. La amistad es un tesoro.