Tomás tiene un año. Tomás es pequeño. Tomás tiene un amigo. Su amigo se llama León. Tomás y León juegan juntos cada día.
Un día, Tomás tiene un coche azul. León quiere jugar con el coche azul también. Tomás dice: “Es mío”. León mira a Tomás y dice: “Quiero jugar también”. Tomás dice: “No”.
León se pone triste. León se sienta en el suelo. Tomás mira a León. Tomás ve que su amigo está triste. Tomás se siente triste también.
Tomás va hacia León. Tomás le dice: “¿Jugamos juntos?” León sonríe. Tomás le da el coche azul. “Aquí, León. Juntos”, dice Tomás.
León agarra el coche. Tomás y León empujan el coche azul. El coche hace “brum brum”. Los dos ríen. El coche va, va y va. Los dos están contentos.
Llega Sofía. Sofía dice: “¿Puedo jugar?” Tomás y León le dicen: “Sí, ven”. Ahora son tres. Juegan juntos, comparten risas. Se ayudan. Se abrazan. Son amigos felices.
Tomás aprende algo bueno. Si compartes, todos son felices. Si escuchas, todos sonríen. Si pides perdón, todos se abrazan. Tomás sabe: la amistad es un gran tesoro.