Lía, Ana y Marta son muy amigas. Juegan juntas todos los días en el parque. Un día, mientras jugaban con arena, Lía tomó el cubo de Marta sin preguntar.
Marta frunció el ceño. "¡Es mi cubo!" dijo Marta.
Lía se sintió triste. "Lo siento, Marta", dijo Lía. "No quise hacerte sentir mal".
Ana, que estaba construyendo un castillo, dijo: "Podemos compartir, Lía."
Lía sonrió. "Sí, podemos compartir. Aquí tienes, Marta."
Marta tomó el cubo y sonrió también. "Gracias, Lía", dijo Marta. "Jugar es más divertido cuando compartimos."
Ellas se abrazaron y siguieron jugando juntas. Hicieron un gran castillo de arena, con torres altas y una puerta grande.
Ana dijo: "Nuestro castillo es el más bonito."
Lía y Marta asintieron. "¡Sí, es el mejor!"
Al final del día, las tres amigas se fueron a casa, felices y contentas. Aprendieron que compartir es importante y que la amistad es un tesoro.
Desde entonces, siempre se acuerdan de preguntar y compartir. Y así, todos los días, disfrutan de su amistad en el parque, llenas de alegría y risas. La amistad es un regalo especial que cuidan con cariño.