Tomás se despierta. El sol entra por la ventana. "¡Hola, sol!" dice Tomás. Se pone los zapatos azules. Hace toc-toc con los pies.
Baja al jardín. Huele la flor. Huele a miel. El viento dice swish swish. Tomás toca la hoja. Está fresca. Plaf, el barro toca su mano. "Plouf", ríe Tomás.
Mamá trae una caja. Es para "Planta una semilla", dice mamá. Tomás mira la semilla. Es pequeña. La toca con el dedo. Es suave. Juntos hacen un hueco. Hop, cae la semilla. Cubren con tierra blanda. Beben agua con la regadera. Glup glup, el agua canta.
En la tarde, van a recoger botellas. Caminan despacio por la calle. Ven un pájaro. Pío pío, el pájaro salta. Tomás pone la botella en la caja. "Buen trabajo", dice mamá. Tomás sonríe. Se siente bien.
En el parque, ven un árbol grande. Su tronco huele a viejo. Las hojas hacen música con el viento. Tomás se sienta bajo la sombra. Cierra los ojos. Respira hondo. Es paz. Mamá le da una manzana. Cruj, cruj.
Al caer la noche, Tomás mira su planta. Ve un brote verde. Brilla un poco. Tomás acaricia la hoja. Se siente feliz y tranquilo.
La acción de cada día ayuda a la tierra y hace un mundo más amable.