Martín y Lucas juegan en el jardín de la abuela. Hay flores, árboles y un pequeño huerto. "Mira, Lucas", dice Martín, "este árbol da manzanas". Lucas sonríe. "Me gustan las manzanas".
Abuela dice: "Los árboles necesitan agua y sol para crecer. Nosotros ayudamos al jardín". Martín y Lucas asienten. Quieren ayudar también.
"Hoy vamos a plantar semillas", dice abuela. Abuela les muestra cómo hacer un pequeño agujero en la tierra. "Aquí ponemos la semilla", explica. "Luego, la tapamos con cuidado". Los chicos lo hacen juntos. La tierra es suave y fresca.
"Ahora, un poco de agua", dice abuela, entregándoles una regadera. Martín y Lucas riegan las semillas. "El agua es muy importante", dice Lucas con una sonrisa.
Día a día, Martín y Lucas van al jardín. "¡Mira!", dice Martín un día, "¡está creciendo!". Una pequeña planta asoma. Los chicos están felices. Han aprendido a cuidar la tierra.
Abuela dice: "Cuando cuidamos la naturaleza, la naturaleza nos cuida a nosotros". Martín y Lucas entienden. Prometen cuidar siempre del jardín.
Al final del verano, hay muchas frutas y verduras frescas. Martín y Lucas ayudan a recogerlas. "¡Qué rico!", dice Martín, disfrutando una manzana.
Lucas añade: "Cuidar el jardín es divertido y bueno para el planeta". Abuela los abraza. Todos sonríen. Han aprendido a cuidar de la tierra juntos.