El oso Bruno se levanta en su cueva. Afuera, el sol brilla y hay olor a flores. Bruno sale caminando despacio. Se sienta en la hierba, siente el viento y escucha a los pájaros. “Qué bonito es mi bosque”, piensa Bruno.
Bruno ve una hoja en el suelo. La hoja baila con el viento. Bruno sonríe. “Hola, hoja”, dice. La hoja no responde, pero el oso se siente feliz. Abajo, ve una ramita y un trocito de papel. Bruno mira el papel. No es una rama ni una hoja. Es algo diferente. Bruno se agacha y huele el papel.
“¿Qué haces, Bruno?” pregunta la ardilla Sofi. Bruno dice: “He encontrado esto. No es del bosque”. Sofi mira el papel. “Podemos ayudar”, dice Sofi. Bruno recoge el papel y lo pone en una bolsa pequeña que encontró antes. Sofi ayuda a buscar más cositas que no son del bosque.
Juntos caminan despacio. Recogen papeles y tapitas. Van cantando una canción suave. “Uno, dos, tres, todo limpio otra vez”. Bruno ve el bosque más bonito, más limpio. Respira hondo, siente el aire claro.
Bruno y Sofi se tumban bajo un árbol. El sol calienta, el bosque canta. Bruno abraza a Sofi. “Hoy ayudamos al bosque”, dice Bruno. Sofi sonríe.
Cada pequeño gesto cuida la Tierra, y juntos podemos hacerla más bonita.