Hoy el cielo está muy azul. Nico se despierta con una sonrisa. Mira por la ventana y ve muchos colores. Hay flores, hay mariposas y en la mesa, una sorpresa: ¡un pergamino enrollado con un lazo amarillo!
Nico salta de la cama. Corre al salón en pijama. Su abuela le espera con una taza de leche tibia. El pergamino brilla bajo el sol.
—Abuela, ¿qué es esto? —pregunta Nico.
—Es un regalo especial de Pascua —dice la abuela—. Ábrelo, Nico.
Nico desenrolla el pergamino con cuidado. Hay dibujos de conejos, huevos de colores y notas musicales bailando. Las letras dicen: “Compón tu canción de Pascua. Sigue la magia. Usa los colores, los sonidos y mucho amor.”
Nico sonríe. Quiere hacer la mejor canción de Pascua del mundo. Piensa, piensa y piensa. Mira por la ventana. Las flores bailan con el viento. Una mariposa se posa en el cristal.
—¿Quieres ayudarme? —susurra Nico a la mariposa.
La mariposa mueve las alas. Parece decir sí.
Nico toma su tambor pequeño. Toc, toc, hace el tambor. El sonido es alegre, como el saltar de los conejos. Nico canta: “Pascua, Pascua, alegría. Saltan flores, suenan risas.”
Su abuela aplaude. El abuelo llega con una bandeja de chocolate caliente.
—¿Qué haces, Nico? —pregunta el abuelo.
—Estoy componiendo mi canción de Pascua —responde Nico.
El abuelo sonríe y le da una campanita. Es pequeña y dorada. Nico la agita. “Tilín, tilín”, suena la campana. Añade el sonido a su canción.
—¡Gracias, abuelo! —dice Nico.
En ese momento, entra su prima Lila. Lleva una cesta llena de huevos de chocolate, envueltos en papeles de colores.
—¿Jugamos? —pregunta Lila.
—Sí, pero primero ven a cantar —dice Nico.
Lila se sienta junto a él. Nico canta su canción. Lila lo acompaña con las palmas. Después, ella añade una frase:
—Que la Pascua sea mágica y dulce.
Nico repite despacito: “Mágica y dulce.”
La abuela saca su guitarra. Rasguea suavemente. Las notas llenan la sala. Todos cantan juntos. La canción crece. Ahora hay tambor, campana, palmas y guitarra. Las voces suenan suaves y alegres.
El pergamino brilla más. Parece feliz. Nico mira la cesta de Lila. Toma un huevo de chocolate azul. Lo golpea suavemente. “Crac.” Dentro hay una sorpresa: una piedrita que brilla como el sol.
—¡Mira, Lila! —exclama Nico—. ¡Es mágica!
Lila sonríe. —Quizás la magia nos ayude a terminar la canción.
Todos miran la piedrita. La abuela dice:
—La magia de Pascua está en compartir y en crear juntos.
Nico se siente feliz. Mira a su familia. Todos están juntos, cantando y sonriendo. El salón huele a chocolate y flores.
De pronto, la mariposa entra por la ventana. Se posa en el pergamino. Nico canta más fuerte:
“Pascua de colores,
Pascua de alegría,
jugamos y cantamos
juntos cada día.”
Los huevos de colores saltan en la cesta. Lila y Nico se ríen. El abuelo reparte chocolate. Todos siguen cantando.
Cuando la canción termina, Nico siente calor en el pecho. Es la felicidad.
—¿Jugamos a esconder los huevos? —pregunta el abuelo.
—¡Sí! —responden todos.
Abuela esconde los huevos en el jardín. Nico y Lila buscan detrás de los arbustos y debajo de las flores. Encuentran uno, dos, tres huevos. Todos ríen. La mariposa vuela cerca.
Nico encuentra el último huevo detrás de una maceta. Lo abre. Dentro hay una nota pequeñita: “La mejor canción de Pascua es la que se canta con el corazón.”
Nico abraza a su abuela. Se siente querido y tranquilo.
El sol baja un poquito. Las sombras son largas y suaves. Nico, Lila, el abuelo y la abuela se sientan juntos en el césped. Cantan bajito, saborean el chocolate y miran el cielo azul.
La mariposa se posa en la mano de Nico. Él sonríe. La Pascua es mágica, piensa. Sobre todo cuando se comparte con la familia y los amigos.
Nico cierra los ojos. Escucha la canción de Pascua en el viento, en las risas, en su corazón. Todo está bien. Todo es alegría.