Parte 1
Luna y Mar son dos amigos. Tienen tres años. Viven en un pueblo de casas coloridas. El pueblo brilla con flores y telas limpias. El sol acaricia las calles. Se siente la alegría de la Pascua.
Un día, la abuela les cuenta una historia antigua. "Hace mucho tiempo," dice la abuela, "el pueblo siguió una historia de Pascua. Era como un mapa de colores." Luna escucha con los ojos abiertos. Mar sonríe y toca su oreja. "¿Vamos a seguirla?" pregunta Mar. "Sí," dice Luna.
La abuela les entrega un papel viejo. Es un dibujo con pasos. Hay huevos pintados, flores, un conejito y una puerta de madera. "Sigan los pasos," dice la abuela, "y verán algo bonito." Los niños agarran el papel con cuidado. Se sienten contentos.
Parte 2
Primero van al parque. El primer paso muestra un huevo rojo. En el parque hay un árbol con cintas rojas. Luna y Mar corren hacia el árbol. Encuentran un huevo de madera colgando. "¡Mira!" dice Luna. Mar lo sostiene. El huevo abre y dentro hay una flor de papel. La flor huele a aventura.
Siguen el dibujo. El segundo paso muestra una fila de casas con ventanas azules. Caminan por la calle. Los vecinos saludan. Una vecina les ofrece galletas en forma de conejito. "Gracias," dicen Luna y Mar. Comen una galleta. Está dulce y crujiente.
El tercer paso lleva al molino. En el dibujo aparece un conejito pequeño. Frente al molino, hay un conejito de peluche sentado en un banco. Es suave y tiene un lazo verde. "Hola, conejito," susurra Luna. Mar abraza al peluche. De repente, una luz suave rodea al conejito. No asusta; es cálida y bonita. La luz deja caer pequeñas motas de color. Las motas vuelan como mariposas.
Las motas de color se convierten en huevos pintados que brillan. Cada huevo tiene un dibujo sencillo: una luna, una estrella, una flor. Los niños recogen los huevos. Uno para la abuela, uno para la mamá, uno para el árbol del parque. Repetir les da alegría: encuentran, recogen, comparten.
El cuarto paso muestra una puerta con una campana. Van hasta la iglesia pequeña del pueblo. La puerta está abierta. Dentro, la gente canta en voz baja. En el altar hay una cesta con huevos. "Pónganlos en la cesta," dice el señor de la iglesia con voz amable. Luna y Mar colocan sus huevos. Se sienten felices. El sonido de la campana es suave como un abrazo.
Parte 3
El último paso del dibujo señala la plaza. Al llegar, ven una mesa larga con telas y pinturas. Todos en el pueblo pintan huevos y se ríen. Luna y Mar pintan juntos. Pintan un huevo con rayas amarillas. Pintan otro con puntos azules. "Mira," dice Mar, "nuestros huevos son como el mapa." Luna asiente. La abuela les abraza.
Al atardecer, el conejito de peluche se sienta junto a la mesa. Su lazo verde brilla un poco. Nadie tiene miedo. El pueblo se reúne y canta canciones suaves. Hay luces pequeñas en los árboles. El viento trae olor a pan y flores.
La abuela toma la mano de Luna y de Mar. "La historia antigua de Pascua nos enseñó a buscar, compartir y celebrar," dice ella. Los niños miran sus huevos. Saben que la Pascua es tiempo de colores y de amigos.
Antes de ir a la cama, Luna y Mar decoran su ventana con una flor de papel y una pequeña campana. Dicen buenas noches al conejito. El pueblo duerme tranquilo. Luna piensa en las motas de color. Mar sueña con el árbol del parque. Se sienten seguros y contentos.
La noche es blanda y luminosa. La Pascua quedó en sus manos y en sus corazones. Fin.