Capítulo 1
Luz y Mara son dos amigas. Tienen casi tres años. Les gusta contar nubes y coser estrellas de papel. Un día encuentran una caja redonda en el parque. La caja tiene botones de colores. Hay una nota pequeña: "Máquina del tiempo. Presiona con cuidado."
Luz mira a Mara. Mara sonríe. "¿Vamos?" dice Luz. "Sí", dice Mara. Presionan un botón amarillo. La caja zumba. Hace un sonido suave como una canción. Un brillo azul las envuelve. No da miedo. Es cálido y dulce.
La caja las lleva a otra hora. Abren los ojos. Están en una playa que brilla como un espejo. No es la playa de casa. Hay conchas con dibujos. Hay un cangrejo que saluda con la pata. "Hola", dice el cangrejo. "Hola", contestan ellas. Se sienten listas para explorar.
Nota del diario: Día 1. Viajamos a la playa brillante. Tenemos arena fría y risas.
Capítulo 2
Presionan otro botón. Todo se mueve como un cuento de dibujos. Ahora están en un bosque que huele a galletas. Los árboles tienen hojas de colores pastel. Un pequeño robot las espera. Tiene ojos redondos como botones. "Soy Tico", dice el robot con voz de campana. "Soy Tico, cuido el reloj del bosque."
Luz pregunta: "¿Qué es un reloj del bosque?" Tico señala una hoja grande. En la hoja hay un reloj. Sus agujas son mariposas. "Marca momentos felices", explica Tico. "Pero hoy hay un salto. Las mariposas están confundidas."
Mara piensa. Toma la mano de Luz. "Podemos ayudar", dice. Andan entre los árboles. Encuentran una telaraña de luz. Dentro, hay una pequeña mariposa azul. Está dormida. Luz dice en voz baja: "Dulces sueños." Mara sopla. La mariposa despierta y bate sus alas. Las agujas del reloj vuelven a bailar con ritmo calmado.
Nota del diario: Día 2. Ayudamos al reloj del bosque. Las mariposas vuelven a cantar.
Sienten una vibración en la caja redonda. Presionan un botón verde. ¡Puf! Se van de nuevo.
Ahora están en una ciudad del futuro. Es ordenada y suave. Los edificios parecen pastelitos. Hay bicicletas que flotan. Un anciano sonriente se acerca. No es un anciano triste. Tiene ojos llenos de historias. Lleva un cuaderno y un lápiz. "Soy el guardián del tiempo", dice con voz amable. "A veces los momentos tratan de jugar a las escondidas."
Luz muestra la caja. "Saltamos sin querer", dice. El guardián ríe. Su risa suena como campanas. "Es normal", dice. "El tiempo tiene juegos. Lo bueno es aprender de ellos." Les ofrece tres pegatinas: una estrella, una luna y un sol. "Pon una en tu corazón", sugiere. "Para recordar."
Mara pega la pegatina de la luna en su camiseta. Luz pega la estrella en su bolsillo. Se sienten agradecidas. Agradecer es decir gracias con el corazón. "Gracias", dicen juntas. El guardián apunta en su cuaderno. "Nota: Dos pequeñas viajeras con mucha bondad."
Capítulo 3
La caja vibra otra vez. Esta vez el brillo es suave y dorado. Vuelven a casa. Están de nuevo en el parque. Todo huele a césped y pan recién hecho. La caja redonda reposa como si nunca hubiera sido usada. Luz y Mara se sientan en el banco. Las pegatinas brillan un poquito.
"¿Qué aprendimos?" pregunta Mara. Luz cuenta con los deditos: 1. Ayudar es bonito. 2. Agradecer es cálido. 3. El tiempo puede ser un juego, pero también una regla amable. Mara asiente. "Y que la caja canta sin miedo", añade.
Nota del diario: Día 3. Estamos en casa. Guardamos la caja. Gracias por los viajes.
Antes de guardarla, escriben una nota juntas. La nota dice: "Gracias por los momentos." La doblan y la ponen dentro de la caja. Cierran la tapa con cuidado. La caja sonríe en silencio. No se abre sola. Espera una nueva aventura, pero ahora descansa.
El sol baja. Las sombras son largas y suaves. Las niñas caminan de la mano. En el camino encuentran al cangrejo de la playa, que vino a dar un paseo por el parque. El cangrejo les hace una reverencia con la pata. Todas ríen.
En casa, mamá las abraza. "¿Qué hicisteis hoy?" pregunta. Luz y Mara cuentan un poco. No todo, porque algunas cosas son tesoros para el corazón. Mamá sonríe y besa sus frentes. "Qué suerte", dice. Las niñas se sienten seguras.
Se meten en la cama. La luna asoma por la ventana. Luz mira la pegatina en su bolsillo. Mara mira la pegatina en su pecho. Piensan en Tico, en el guardián y en las mariposas del reloj. Dicen en voz baja: "Gracias."
Cierra los ojos. El día termina. La caja espera, tranquila. Y en los sueños, las aventuras siguen, suaves como una canción.