La caja mágica
Había una vez una niña de cuatro años llamada Sofía. Un día, mientras jugaba en el jardín, encontró una caja mágica. Era una caja muy especial, con colores brillantes y estrellas que brillaban. Sofía estaba muy emocionada.
Sofía abrió la caja y vio un botón grande que decía "Presiona aquí". Con curiosidad, presionó el botón y, de repente, ¡se encontró en un lugar diferente! Estaba en un bosque lleno de dinosaurios. Los dinosaurios eran grandes, pero no daban miedo. Uno de ellos, un pequeño triceratops llamado Tino, se acercó a saludar.
"Hola, Sofía", dijo Tino. "¿Quieres jugar conmigo?"
Sofía sonrió y dijo: "¡Sí, juguemos!"
El bosque de los dinosaurios
Sofía y Tino jugaron a las escondidas. Tino era muy bueno escondiéndose detrás de los árboles grandes. Sofía se reía mucho cada vez que lo encontraba. Después, Tino llevó a Sofía a ver un río lleno de peces que brillaban como estrellas.
"Este lugar es muy bonito", dijo Sofía. "Me gusta mucho."
"Me alegra que te guste", respondió Tino. "Pero recuerda, debes volver a casa antes de que oscurezca."
Sofía asintió. Sabía que debía regresar, pero estaba disfrutando tanto el momento. Tino la acompañó de regreso a la caja mágica.
Regreso al presente
Sofía miró la caja mágica y le dijo a Tino: "Gracias por jugar conmigo. He aprendido mucho sobre los dinosaurios."
Tino sonrió y le dijo: "Siempre serás bienvenida aquí, Sofía. Solo presiona el botón cuando quieras volver."
Sofía presionó el botón y, en un parpadeo, estaba de nuevo en su jardín. La caja mágica estaba cerrada, pero Sofía sabía que siempre podría regresar.
Esa noche, Sofía le contó a su mamá sobre su aventura. "Hoy he jugado con un dinosaurio", dijo con una sonrisa.
Su mamá sonrió y le dio un abrazo. "Qué día tan especial has tenido, Sofía."
Sofía se sintió feliz y tranquila. Cerró los ojos y soñó con más aventuras en el tiempo, recordando siempre su mágica visita al bosque de los dinosaurios.