En un bosque muy, muy tranquilo, vivía un pequeño conejo llamado Tico. Tico era curioso y siempre saltaba de aquí para allá. Un día, Tico conoció a una tortuga llamada Lila.
"Hola, Lila", dijo Tico. "¿Por qué caminas tan despacio?"
Lila sonrió y respondió, "Porque disfruto del camino."
Tico pensó y pensó. "¿Disfrutas del camino?", preguntó.
"Sí", dijo Lila. "Veo flores y escucho el viento."
Tico sonrió. "Quiero verlas también."
Entonces, Tico y Lila caminaron juntos, despacio, viendo las flores y escuchando el viento. Y así, Tico aprendió que disfrutar es ir despacio y mirar alrededor.