Preparativos de Pascua
Había una vez, en una granja llena de flores y árboles altos, un pequeño dragón llamado Dino. Dino era muy especial, pues tenía escamas de todos los colores del arco iris. Sus amigos en la granja eran una conejita llamada Luna y un pollito llamado Pip. Juntos, estaban emocionados porque se acercaba la Pascua y querían hacer una gran fiesta.
—¡Tenemos que preparar la granja para la gran parade de Pascua! —dijo Dino con entusiasmo.
—¡Sí, sí! ¡Vamos a decorar con muchos colores! —respondió Luna dando saltitos.
Pip, que siempre tenía buenas ideas, propuso: —Podemos hacer guirnaldas con flores y pintar huevos.
La Decoración
Dino, Luna y Pip comenzaron a trabajar. Dino usó su aliento mágico para recoger flores de todos los colores. Las flores volaban por el aire como si estuvieran danzando. Luna, con sus patitas rápidas, corría de un lado a otro colgando las guirnaldas en las ramas de los árboles.
—¡Mira, Dino! ¡Quedó precioso! —exclamó Luna, admirando su trabajo.
Mientras tanto, Pip pintaba unos huevos enormes. Con sus pequeñas alitas, los coloreaba de azul, amarillo y rosa. Todos los huevos se veían como pequeñas obras de arte.
—¡Qué bonitos te han quedado, Pip! —dijo Dino, sonriendo ampliamente.
—Gracias, Dino. Estoy seguro de que a todos les encantarán —respondió Pip orgulloso.
La Gran Parade
Por fin llegó el día de la parade de Pascua. Todo el mundo en la granja estaba muy emocionado. Los pájaros cantaban alegres, y el sol brillaba como nunca.
Los amigos se reunieron en el campo grande, donde empezaría la parade. Dino llevaba una corona de flores en la cabeza, Luna llevaba un lazo grande, y Pip tenía una pequeña capa dorada.
—¡Que empiece la parade! —gritó Dino con entusiasmo.
Empezaron a desfilar por la granja, llevando sus decoraciones. Los otros animales se unieron: las ovejas, las vacas y hasta las mariposas. Todo era una fiesta de colores y alegría.
—¡Qué divertida es la Pascua! —decía Luna mientras saltaba de felicidad.
—Y qué bonito es compartirla con amigos —añadió Pip.
Al final de la parade, Dino, Luna y Pip se sentaron bajo un árbol grande para descansar. Miraron a su alrededor y vieron lo feliz que estaban todos.
—Este ha sido el mejor día de Pascua de todos —dijo Dino, abrazando a sus amigos.
Y así, en aquella granja mágica, siempre recordaron la Pascua como un día lleno de color, alegría y sobre todo, amistad.