En un valle lleno de árboles altos y verdes vivía un pequeño velociraptor llamado Tito. Tito tenía amigos, pero hoy estaba solo. Caminaba despacito, mirando el cielo azul.
"¿Dónde está mi amigo Dino?", pensaba Tito.
Dino era un gran triceratops. Tito y Dino siempre jugaban juntos. Tito extrañaba a Dino.
"¡Dino! ¡Dino!", llamaba Tito. Pero Dino no estaba.
Tito siguió caminando. Vio pájaros volando. "¡Hola, pájaros!", decía Tito. Pero los pájaros volaban lejos.
Más adelante, Tito vio un volcán. El volcán era grande y rojo. "¡Wow, qué grande!", dijo Tito.
De repente, Tito escuchó un ruido. Era un ruido grande. "¿Qué es eso?", pensó Tito.
Era Dino. Dino estaba atrapado entre dos piedras. "¡Ayuda, Tito!", decía Dino.
Tito era pequeño, pero era valiente. "¡Voy, Dino!", dijo Tito.
Tito empujó con todas sus fuerzas. Empujó y empujó. "¡Vamos, Tito!", decía Dino.
Al fin, Dino estaba libre. "¡Gracias, Tito!", dijo Dino.
Tito sonrió. "¡Vamos a jugar!", dijo.
Tito y Dino corrieron y saltaron. Jugaron todo el día. "¡Te extrañé, Tito!", dijo Dino.
"¡Yo también, Dino!", dijo Tito.
El sol se escondía. El cielo se ponía naranja. Tito y Dino estaban cansados.
"Vamos a casa, Tito", dijo Dino.
"Sí, Dino. Mañana jugamos más", respondió Tito.
Y así, Tito y Dino caminaron juntos. Eran amigos felices en el valle verde.