María es una niña pequeña con pelo rizado y ojos brillantes. Un día, María juega en el parque con su amiga Ana. Ellas corren y ríen. El sol brilla y las flores son de muchos colores.
María dice: “¡Mira, Ana! ¡Una mariposa!” Ana sonríe y corre detrás de la mariposa. Pero, ¡oh no! Ana se cae y se hace un pequeño rasguño en la rodilla.
María se preocupa. “Ana, ¿estás bien?” pregunta con voz suave. Ana llora un poquito. María abraza a Ana y dice: “No llores, yo estoy aquí. Te ayudo.”
María saca un pañuelo y limpia el rasguño. “Todo estará bien, amiga. Eres muy valiente.” Ana sonríe y dice: “Gracias, María. Eres mi mejor amiga.”
Luego, vuelven a correr y a jugar. Juegan con la arena y hacen castillos. María y Ana ríen juntas, felices.
Al final del día, María y Ana se abrazan. “Nuestra amistad es un tesoro,” dice María. Ana asiente y dice: “Sí, siempre juntas.”
Y así, María y Ana aprenden que cuidar a un amigo es muy importante. La amistad es especial y llena de amor.