Lola y Ana eran dos amigas muy divertidas. Un día, decidieron jugar en el parque. ¡Qué emoción! Lola dijo: “¡Vamos a saltar!” Ana saltó alto, ¡y se rió! “¡Salta, Lola, salta!” gritó.
Lola saltó también, pero… ¡se cayó en un charco! “¡Splash!” ¡El agua voló por todas partes! Ana se rió y dijo: “¡Estás mojada, Lola!” Pero Lola no se molestó. “¡Es divertido!” dijo, riendo.
Las dos amigas miraron el charco. “¡Vamos a saltar juntas!” dijeron al mismo tiempo. Saltaron y… ¡Splash! ¡Más agua! Rieron y rieron.
Al final, estaban llenas de barro, pero muy felices. “¡Qué divertido fue jugar!” dijo Ana. “¡Sí! ¡Eres la mejor amiga!” respondió Lola.
Y así, con risas y barro, se hicieron aún más amigas. ¡Qué gran día!