El viaje de Lucía y las tres estrellas
Érase una vez una pequeña niña llamada Lucía. Tenía dos años y siempre miraba al cielo. Un día, mientras jugaba en el jardín, vio tres estrellas brillando con fuerza.
—¡Mira, estrellas! —dijo Lucía, señalando al cielo.
Las estrellas sonrieron y una de ellas, llamada Estrella Brillante, le respondió:
—Hola, Lucía. ¿Quieres venir a jugar con nosotras?
—¡Sí! —exclamó Lucía con alegría.
De repente, un suave viento la llevó volando hacia el cielo. Allí, las tres estrellas esperaban: Estrella Brillante, Estrella Sabia y Estrella Juguetona.
—¿Qué hacemos? —preguntó Lucía emocionada.
—Vamos a descubrir la verdad de las cosas —dijo Estrella Sabia. —Todo brilla, pero no todo es oro.
—¿Qué significa eso? —preguntó Lucía, con curiosidad.
—Veamos —dijo Estrella Juguetona. —¡A jugar!
Las estrellas hicieron un juego de luces, mostrando cosas: un hermoso arcoíris, un árbol gigante y un pequeño ratón.
—¿Quién es el más importante? —preguntó Lucía.
—Todos son importantes, aunque pequeños o grandes —respondió Estrella Brillante. —Cada uno tiene su brillo.
Lucía pensó y sonrió.
—¡Entiendo! —dijo. —No importa el tamaño, el amor brilla en todos.
Y así, Lucía regresó a casa, feliz de haber aprendido que la verdadera luz está en el corazón.
Desde entonces, cada noche miraba las estrellas y sonreía, recordando su viaje y la lección que aprendió: todos brillamos de diferentes maneras.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.