En el jardín, Pepito, un niño de tres años, corre feliz. "¡Vamos a buscar huevos!", dice Pepito a sus amigos. El sol brilla y el césped es verde. El conejo de Pascua ha escondido muchos huevos de colores.
"¡Mira, ahí!", grita Pepito, señalando un huevo rojo detrás de un arbusto. Sus amigos aplauden. "¡Otro más!", dice Ana, riendo.
Pero, ¡oh!, hay un charco. "Salta, Pepito, salta", le anima su mamá. Pepito salta y ¡plaf!, el charco hace chapoteo. Todos ríen.
Encuentran más huevos, uno azul, uno amarillo. "¡Esto es divertido!", dice Pepito. Al final, todos se sientan bajo el árbol. "Gracias, conejo de Pascua", susurra Pepito. La tarde es mágica y llena de alegría.