—¡Hola! Soy el policía Pedro. —dijo Pedro con una gran sonrisa. Tenía un uniforme azul brillante y un gorro muy divertido.
—¡Hola, Pedro! —respondió Ana, una niña curiosa con dos coletas.
—¿Sabes qué hace un policía? —preguntó Pedro.
—No, ¿qué hace? —dijo Ana, abriendo los ojos.
—¡Yo cuido a las personas! —explicó Pedro. —Ayudo a los niños a cruzar la calle.
—¡Eso es genial! —gritó Ana.
—Sí, y también busco cosas perdidas. ¡Como juguetes! —dijo Pedro.
—¿Y cómo lo haces? —preguntó Ana, interesada.
—Miro a mi alrededor y pregunto. Siempre estoy atento. —respondió Pedro, mirando hacia el parque.
—¡Yo quiero ayudarte! —dijo Ana emocionada.
—¡Claro! Siempre necesitamos ojos curiosos como los tuyos. —sonrió Pedro.
Ana y Pedro fueron al parque. Juntos, encontraron un balón perdido.
—¡Lo encontramos! —gritó Ana feliz.
—¡Sí! ¡Buen trabajo, amiga! —dijo Pedro.
Y así, Ana aprendió que los policías ayudan a todos. ¡Qué divertido!