Juan es un policía. Juan es un hombre bueno. Juan trabaja en la plaza. Juan lleva un chaleco azul. Juan saluda a la gente.
Un día, Ana pierde su oso. Ana es pequeña. Ella llora un poco. Juan la ve. Juan se acerca con calma. "¿Qué pasa?" dice Juan. Ana muestra su oso. Juan mira y escucha. Juan busca con Ana. Camina despacio. Mira bancos y flores. Pregunta a los vecinos. Todos ayudan.
Juan encuentra el oso bajo un banco. "Aquí está", dice Juan. Ana sonríe. Abraza su oso. Juan sonríe también. Luego, Juan explica con voz suave. "Si te pierdes, ven a un policía o a un adulto. Nos llamas y te ayudamos." Ana repite. Ella aprende.
En la tarde, Juan cuida la calle. Juan pone un cono. Los coches bajan la velocidad. Juan dice "Poco a poco". Los niños cruzan la calle con calma. Los padres miran y sonríen. Juan también habla con un señor mayor. El señor no entiende el mapa. Juan le ayuda a leerlo. Juan muestra paciencia.
Juan visita la escuela. Cuenta cómo pedir ayuda. Los niños preguntan. Juan responde con calma. "Si ves algo raro, dilo a un adulto," dice Juan. Todos escuchan.
Al final del día, Juan vuelve a casa. Está contento. Hizo bien su trabajo. Ayudó a Ana. Protegió la plaza. Enseñó a los niños.
La ayuda y la calma hacen el mundo más amable.