—¡Hola, niño! Soy el oficial Carlos, y soy policĂa. —dijo Carlos con una gran sonrisa.
—¿QuĂ© hace un policĂa? —preguntĂł Leo, un niño curioso.
—¡Buena pregunta! —contestĂł el oficial Carlos—. Un policĂa cuida a la gente.
—¿Cómo lo haces? —preguntó Leo, mirando con ojos grandes.
—Primero, llevo un uniforme. —Carlos mostró su uniforme azul—. ¡Es muy importante!
—¿Y qué más? —dijo Leo, moviendo su cabeza de un lado a otro.
—Miro por el barrio. —dijo el oficial Carlos—. Si alguien necesita ayuda, yo voy.
—¡Eso suena divertido! —exclamó Leo.
—SĂ, Leo. TambiĂ©n ayudo a cruzar la calle. —Carlos sonrió—. ¡Es muy importante cruzar con cuidado!
—A veces me da miedo cruzar. —dijo Leo, un poco nervioso.
—No te preocupes. —dijo el oficial Carlos—. Siempre estás a salvo con un policĂa.
—¡Gracias, oficial Carlos! —Leo sonrió—. ¡Eres mi héroe!
—¡Y tú eres un gran amigo! —contestó Carlos—. ¡Recuerda, siempre es bueno pedir ayuda!
—¡SĂ! —dijo Leo—. ¡Quiero ser policĂa tambiĂ©n!
—¡Eso serĂa genial! —dijo el oficial Carlos—. ¡Practica siempre con cuidado y serás un gran policĂa!
Y asĂ, Leo aprendiĂł algo importante. ¡Ser policĂa es ayudar a otros!