La policíada Ana lleva su uniforme azul brillante. Ella tiene una gorra y una placa que brilla. Ana camina por el parque. Los niños juegan y ríen. Ana sonríe y dice: "¡Hola, amigos!"
Los niños la miran y preguntan: "¿Qué haces, Ana?"
Ana responde: "Soy policía. Ayudo a las personas y mantengo el orden. ¿Sabes qué es la justicia?"
Los niños miran curiosos. Uno dice: "¿Es cuando todos son buenos?"
Ana asiente y dice: "¡Exacto! La justicia es ayudar a los demás. Y la seguridad es importante. ¿Saben cómo estar seguros?"
Los niños sacuden la cabeza. Ana les dice: "Cuando cruzan la calle, miren a las dos lados. ¡Siempre de la mano de un adulto!"
"¡Sí, sí!" gritan los niños. Ana se ríe y continúa: "Y si ven algo raro, deben contarme. Yo estoy aquí para ayudar."
Un niño pequeño pregunta: "¿Tienes una bicicleta?"
Ana sonríe y dice: "Sí, tengo una bicicleta roja. Puedo ir rápido y ayudar a las personas."
Otro niño dice: "¿Qué más haces, Ana?"
Ana responde: "Hago muchas cosas. Ayudo a los gatos que se suben a los árboles. Hago que la gente se sienta segura en el parque."
Los niños aplauden. "¡Eres una heroína!", dice una niña.
Ana ríe y dice: "No soy una heroína, solo hago mi trabajo. Pero tú también puedes ser un héroe. ¡Sé amable y ayuda a tus amigos!"
Los niños piensan y dicen: "Sí, seremos amables. Seremos héroes como tú, Ana."
Ana se siente feliz. "Recuerden, ser amable es muy importante. Siempre cuiden a los demás."
Los niños saltan de alegría. "¡Gracias, Ana! ¡Eres la mejor!"
Ana se despide con una sonrisa. "¡Hasta luego, amigos! ¡Siempre cuídense!"
Y así, Ana, la policía, sigue su camino, ayudando y sonriendo. Los niños la ven irse, inspirados y felices.