En un colorido jardín, tres amigas jugaban juntas. Sofía, Ana y Valentina adoraban correr, reír y compartir. Sofía decía: "¡Vamos a jugar a la pelota!" Ana respondía: "¡Sí, me gusta!" Valentina sonreía y decía: "¡Yo también!"
Ellas corrían y se pasaban la pelota. Sofía lanzaba la pelota y decía: "¡Atrapa, Ana!" Ana la atrapaba y reía: "¡Lo tengo!" Valentina aplaudía y decía: "¡Qué bien!"
Un día, Valentina se cayó. Se rascó la rodilla y dijo: "¡Ay!" Sofía y Ana corrieron a ayudarla. Sofía decía: "No te preocupes, Valentina. ¡Estamos contigo!" Ana dijo: "¡Te cuidamos!"
Se sentaron en la grama y Sofía trajo un poco de agua. Ana le dio un abrazo. Valentina sonrió y dijo: "Gracias, amigas. ¡La amistad es especial!"
Juntas continuaron jugando, riendo y siendo felices. La amistad las hacía sentir bien. ¡Siempre estarían juntas!