Capítulo 1: Un día en la escuela
Lucas, Sofía y Martín son amigos en la escuela. Todos los días juegan juntos en el patio. Lucas tiene una silla de ruedas azul que siempre lleva con él. Sofía tiene el pelo rizado y una risa muy alegre. Martín es un poco tímido, pero le gusta mucho construir torres con bloques de colores.
Un día, la maestra dice:
—Niños, hoy vamos a jugar con las pelotas.
Sofía dice:
—¡Sí, me gusta mucho jugar con la pelota!
Lucas sonríe y dice:
—A mí también, Sofía. ¿Jugamos los tres juntos?
Martín asiente con la cabeza y todos salen al patio. Empiezan a pasar la pelota entre ellos.
—¡Uno, dos, tres! —gritan felices.
Pero, de repente, Sofía quiere ser la que tiene la pelota todo el tiempo.
—Quiero tener la pelota yo sola, —dice Sofía, abrazándola fuerte.
Lucas y Martín se miran.
—Sofía, queremos jugar también, —dice Lucas con voz suave.
Sofía frunce el ceño y no suelta la pelota. Martín se pone triste y se sienta en el suelo. Lucas se acerca y le pregunta:
—¿Estás bien, Martín?
Martín dice bajito:
—Quiero jugar, pero Sofía no me deja.
Capítulo 2: Comprender y perdonar
La maestra se acerca y pregunta:
—¿Qué pasa, niños?
Lucas explica:
—Sofía no quiere compartir la pelota. Martín está triste.
La maestra se arrodilla y mira a Sofía.
—Sofía, ¿por qué no quieres compartir?
Sofía baja la cabeza y dice:
—La pelota me gusta mucho. Pero… veo que mis amigos están tristes.
La maestra sonríe y dice:
—Cuando compartimos, todos somos felices. Compartir es una forma de cuidar a los amigos.
Sofía piensa un momento y mira a Lucas y Martín.
—Lo siento, —dice ella, —no quería que se sintieran mal. ¿Jugamos juntos otra vez?
Lucas sonríe y dice:
—Sí, Sofía. Me gusta jugar contigo.
Martín se levanta y abraza a Sofía.
—Gracias, Sofía.
Lucas rueda su silla cerca y dice:
—¡Vamos a pasar la pelota entre los tres!
—¡Sí! —gritan todos.
Capítulo 3: Amigos para siempre
Juegan juntos y se ríen mucho. Sofía lanza la pelota a Lucas, Lucas la pasa a Martín y Martín la devuelve a Sofía.
—¡Uno, dos, tres! —repiten felices.
Cuando el juego termina, se sientan juntos en el césped.
—Me gusta cuando jugamos juntos, —dice Lucas.
—Sí, somos buenos amigos, —dice Sofía.
Martín sonríe y dice:
—Los amigos se ayudan y se perdonan.
Sofía da la mano a sus amigos y dice:
—Siempre seremos amigos.
Lucas y Martín le dan la mano también. Los tres se quedan juntos, tranquilos y contentos.
Así, Lucas, Sofía y Martín aprenden que compartir, comprender y perdonar hace que la amistad sea más fuerte y bonita. Y cada día en la escuela, cuidan su amistad, porque saben que es un tesoro muy especial.