CapĂtulo 1: Un dĂa en el parque
Marina es una niña de cuatro años. Le gusta mucho jugar en el parque con su mejor amiga, SofĂa. Cada tarde, Marina y SofĂa corren, saltan y rĂen juntas. Un dĂa, Marina lleva su pelota roja favorita al parque.
—¡Mira, SofĂa! ¡Hoy traje mi pelota! —dice Marina, muy contenta.
—¡QuĂ© bonita! ÂżJugamos juntas? —pregunta SofĂa.
Las dos niñas se sientan en la hierba y empiezan a rodar la pelota. Marina rĂe y SofĂa tambiĂ©n. Pero, de pronto, SofĂa tira la pelota muy fuerte sin querer, y la pelota rueda lejos, hasta el otro lado del parque.
—¡Oh no! —exclama Marina—. ¡Mi pelota!
SofĂa corre a buscar la pelota, pero un niño la toma y la lleva a su mamá. Marina se pone triste. No quiere hablar. Cruza los brazos y mira al suelo. SofĂa se acerca, pero Marina no dice nada.
CapĂtulo 2: Aprendiendo a perdonar
SofĂa se sienta al lado de Marina. Está preocupada por su amiga.
—Lo siento, Marina. No querĂa perder tu pelota —dice SofĂa, con voz suave.
Marina mira a SofĂa. Ve que está triste tambiĂ©n.
—Yo querĂa jugar contigo —susurra Marina—. Me puse triste porque era mi pelota favorita.
SofĂa toma la mano de Marina.
—Te ayudo a buscarla. No quiero verte triste. Somos amigas.
Juntas, caminan despacito por el parque. Preguntan a la mamá del niño y, con una sonrisa, la mamá les devuelve la pelota.
—¡Gracias! —dicen las dos niñas.
Marina sonrĂe a SofĂa.
—Gracias por ayudarme, SofĂa. Me siento mejor contigo.
SofĂa abraza a Marina.
—Siempre quiero ser tu amiga. Cuando estamos juntas, todo es mejor.
Las dos niñas vuelven a jugar, rodando la pelota una y otra vez. Se rĂen, saltan y se sienten felices.
Aprenden que los amigos a veces se enojan o se entristecen, pero hablando y ayudándose, todo se arregla. Marina y SofĂa saben ahora que la amistad es un tesoro muy especial, y prometen cuidarse siempre.