El reencuentro
Mateo estaba emocionado porque hoy era su primer día en la nueva escuela. Llevaba su mochila azul y su lonchera de dinosaurios, listo para conocer nuevos amigos. La maestra, la señora Rosa, lo saludó con una gran sonrisa.
"Hola, Mateo. Bienvenido a la clase", dijo la señora Rosa. "Espero que te diviertas mucho hoy".
Mateo asintió y se sentó en una mesa llena de bloques de colores. Miró alrededor y vio a otros niños jugando y riendo. De repente, alguien conocido entró en el salón.
"¡Mateo!", gritó una voz familiar. Era Lucas, su amigo del barrio, a quien no había visto en mucho tiempo.
"¡Lucas!", respondió Mateo, levantándose rápidamente. "¡Te he extrañado!"
Se abrazaron fuerte, alegres de volver a estar juntos.
El día en la escuela
Después de un rato, la señora Rosa llamó a todos para sentarse en círculo.
"Hoy hablaremos sobre la amistad", dijo la señora Rosa. "¿Qué significa ser un buen amigo?"
Mateo levantó la mano. "Un buen amigo juega contigo y te ayuda cuando estás triste", dijo con entusiasmo.
"Sí", añadió Lucas. "Y también comparte sus juguetes y te escucha".
"¡Exactamente!", dijo la señora Rosa. "La amistad es muy importante y nos hace felices".
Durante el recreo, Mateo y Lucas jugaron juntos en el patio. Corrieron, saltaron y se rieron mucho. Luego, otro niño se acercó.
"Hola, soy Diego. ¿Puedo jugar con ustedes?", preguntó tímidamente.
Mateo miró a Lucas. "¡Claro que sí, Diego! Cuantos más amigos, mejor".
Los tres niños jugaron juntos en el columpio y después en el tobogán. Se divirtieron mucho.
Un final feliz
Al final del día, la señora Rosa les dijo que era hora de guardar los juguetes y las mochilas.
"Hoy fue un día especial porque todos aprendimos sobre la amistad", dijo sonriendo. "Espero que cada día nuevos amigos se unan a ustedes".
Mateo y Lucas se despidieron de Diego con un abrazo. "Mañana podemos jugar más", dijo Mateo.
"Sí, y haremos más amigos", añadió Lucas.
De camino a casa, Mateo le contó a su mamá sobre su día. "Hoy fue increíble. Volví a ver a Lucas y conocí a Diego. La amistad es un tesoro muy bonito".
La mamá de Mateo sonrió y le dio un beso en la frente. "Sí, cariño, la amistad es un tesoro precioso que debemos cuidar siempre".
Y así, Mateo entendió que los amigos hacen que los días sean más brillantes y felices.