El bosque se pinta de colores
Sofía y Paula son dos amigas. Sofía lleva gafas grandes y siempre sonríe. Paula tiene una pierna más corta, así que camina un poco más despacio, pero siempre está feliz. Viven cerca del bosque y les encanta ir juntas a explorar.
Hoy el bosque está muy bonito. Las hojas están rojas, naranjas y amarillas. El suelo está lleno de hojas suaves y crujientes. Los árboles parecen pintados. Sofía mira a Paula y dice:
—¡Vamos a buscar cosas de otoño!
Paula aplaude y dice:
—¡Sí! Vamos a buscar manzanas y calabazas.
Sofía y Paula caminan despacito. Tocan las hojas, las huelen, las lanzan al aire y se ríen. El aire es fresco y huele rico, como a tierra mojada y fruta dulce.
—¡Mira, Sofía! Aquí hay una manzana caída —dice Paula.
—¡Y aquí hay una calabaza pequeña! —dice Sofía.
Las niñas ponen las manzanas y la calabaza en una cesta. Juegan a saltar sobre las hojas. Hacen montones y se tumban encima. Se sienten suaves y cálidas.
Preparando juntos una merienda especial
Después de jugar, las niñas se sientan sobre la hierba. Abren la cesta y miran sus tesoros.
Sofía dice:
—¿Y si preparamos una merienda de otoño?
Paula sonríe:
—¡Sí! Podemos hacer compota de manzana y crema de calabaza.
Sofía lava las manzanas despacito. Paula ayuda quitando los rabitos. Entre las dos cortan las manzanas con cuidado. Sofía pone trocitos en una olla pequeña, Paula la revuelve con una cuchara de madera.
Luego Sofía pela un poco la calabaza. Paula toca la calabaza y dice:
—Está fría y suave. Huele a otoño.
Juntan las semillas y Sofía dice:
—Podemos plantar estas semillas para tener más calabazas el año que viene.
Mientras la merienda se cocina, las niñas se abrazan. Ven cómo el sol se esconde entre los árboles y el bosque huele aún más rico.
Cuando todo está listo, prueban juntas la compota y la crema. Saben dulces y calentitas.
—¡Qué rico sabe el otoño! —dice Sofía.
—Me gusta mucho el otoño contigo —dice Paula.
Las dos ríen, comparten su merienda y se sienten felices.
El secreto de las estaciones
Sofía mira el bosque y dice:
—El otoño cambia los colores. Es una sorpresa muy bonita.
Paula asiente:
—Y nos da cosas ricas para cocinar y compartir.
Las dos amigas prometen volver al bosque otro día. Aprenden que cada estación trae algo especial. En otoño, pueden explorar, jugar y cocinar juntas. Y entienden que lo más bonito es disfrutar cada momento, probar sabores nuevos y estar juntas.
Así, Sofía y Paula regresan a casa, con el corazón calentito y una sonrisa, pensando en su próximo paseo por el bosque en otoño.