Capítulo 1: Los colores del otoño
—Mamá, ¿por qué las hojas caen? —pregunta Leo, mirando por la ventana de la granja.
—Porque es otoño, cariño. En otoño, los árboles se preparan para dormir. Las hojas se vuelven rojas, naranjas y amarillas, y luego caen al suelo —explica mamá con una sonrisa.
Leo observa los árboles. Las hojas bailan en el aire.
—¡Mira, mamá! ¡Hay hojas como el sol y como el fuego! —dice Leo, saltando de alegría.
—Sí, Leo. Son colores muy bonitos. ¿Quieres salir a verlas de cerca?
—¡Sí, mamá, sí!
Leo y mamá se ponen sus botas. Afuera, el aire es fresco y huele a tierra.
—Vamos a llenar una cesta con hojas y frutos de otoño —dice mamá.
Leo camina entre las calabazas, los maíces y las hojas crujientes.
—Escucha, mamá, las hojas hacen “crac-crac” cuando piso.
—Es divertido pisar hojas secas, Leo.
Leo ríe. Mira a su alrededor. Todo está lleno de colores nuevos y suaves.
Capítulo 2: Un proyecto muy especial
—Mamá, ¿puedo hacer un dibujo con las hojas? —pregunta Leo, sosteniendo una hoja grande y roja.
—Claro que sí, Leo. Podemos hacer un collage de otoño.
Leo recoge hojas rojas, naranjas y amarillas. Toma también una pequeña calabaza y una mazorca de maíz.
—Este collage va a ser muy bonito —dice mamá, sentándose junto a él en la mesa de la cocina.
Leo pega una hoja grande.
—Esta es el sol del otoño —dice Leo.
Luego pega una calabaza.
—La calabaza es como una luna naranja —sonríe Leo.
Mamá le ayuda a poner pegamento.
—Muy bien, Leo. ¿Qué más quieres poner en tu dibujo?
—Quiero poner muchas hojas. Amarillas, rojas y marrones.
Leo repite los colores mientras pega las hojas:
—Roja, amarilla, marrón. Roja, amarilla, marrón.
Mamá aplaude.
—¡Qué bonito, Leo! Estás haciendo un arte de otoño.
Leo se siente feliz.
—El otoño tiene colores mágicos —dice Leo.
Capítulo 3: Compartiendo el otoño
Papá llega a la cocina.
—¡Vaya! ¿Qué haces, Leo?
—Hago un dibujo de otoño, papá. Mira, tiene hojas y calabaza.
Papá sonríe y abraza a Leo.
—Es precioso, Leo. ¿Por qué te gusta el otoño?
Leo piensa y dice:
—Porque hay colores bonitos, hojas que bailan, y calabazas grandes. Y porque estamos juntos.
Mamá y papá abrazan a Leo.
—El otoño es especial porque lo compartimos, Leo.
Leo ríe y mira su dibujo.
—Me gusta el otoño porque es alegre y suave —susurra Leo, acurrucado entre mamá y papá.
Afuera, las hojas siguen cayendo, como una lluvia de colores suaves y alegres.